Sentí estragos en el pecho, del más loco frenesí, abundancia de promesas y una súplica de ayuda para ir juntos a la luna. Pasional como sutil, me arrebataste el cielo y lo adornaste. Y con el tiempo me enseñaste qué es el amor, y que en la cama no hay restricción. Hoy sé que no debe existir placer como admirarte reir.
Un pasado infortunado, y su intención de instalarse eternamente en tus adentros, se convierte en mi rival de estación. Y yo sé cómo ganarle a esos espectros. Es la base de la dieta del amor, mucha risa pa’ que no nos duela nada. No hay vestigios de tragedia en tu colchón, porque sobran, porque sobran carcajadas. Me someto, así, a tu entrega. Me rescata, me enloquece y me sosiega. Ya no somos dos ahora: Se fundieron nuestros fuegos en tu alcoba ♥
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




